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De trajes y financiaciones

Nuestro país "goza" desde hace un lustro de la socialdemocracia. Una suerte de supositorio balsámico administrado por la vía rectal de nuestro subconsciente. O dicho de otro modo, una forma de hacernos tragar la economía de mercado liberal, a base de untarnos vaselinas de luchas por los derechos del ciudadano y desvíar nuestras miradas de los sitios "incomodos".

A tal efecto, se abrió la caja de Pandora no hace mucho tiempo para atacar sin cuartel a las "legiones fascistas" de Génova. Una forma un tanto peculiar de hacer justicia: no se sabe como, un sumario judicial llega (todos los días) a manos de quien sabe cual reportero de manos inocentes de algún periódico de tirada nacional. Y ale... ¡a darle bombo y platillo! Porque, a falta de ideas y/o soluciones prácticas para abordar una crisis económica (y sobre todo laboral, en este nuestro país), lo mejor que al Gobierno se le ha ocurrido es airear sin ningún pudor los trapos sucios de su rival electoral. Que el ciudadano de a pie no se ponga a pensar demasiado en como la están cagando por otro lado. El viejo truco.

Y no es que el PP sea un dechado de virtudes, ni mucho menos, pues más bien parece Falcon Crest en versión cañí. Pero ¿qué podemos pedirle a un partido político cuyos miembros creen que ellos son los que han nacido para gobernar? La "izquierda" (o lo que ellos consideran tal) debe de estar ahí, como un mal menor inherente a toda democracia para, de vez en cuando, aportar algo. Que, con todo lo que les está lloviendo, no se haya mermado la confianza electoral que reciben, dice mucho de este país.

Porque este es el verdadero problema: la gente. La gente, repito, que, o no ve las cosas o no quiere verlas. Y es que me resulta infumable que a la gente le resulten más cuestionables las "inversiones textiles" de algún presidente del levante español (miles de euros de los contribuyentes, es cierto), que el que un presidente de un equipo de "neogladiadores" se gaste millonadas en un jugador de fútbol (millones de euros procedentes de los pagos hipotecarios de los obreros), cuando la mayor parte de nosotros no llegamos a fin de mes. A la gente es fácil manipuarla: panem et circenses.

Y mientras el show continúa, se pacta casi a hurtadillas un nuevo modelo de financiación autonómico que aporta más dinero a todas las Comunidades. Pero ¡oh, sorpresa! las Comunidades más beneficiadas van a ser las que mayor cantidad de voto socialista tienen, si exceptuamos Madrid. Y digo yo ¿para qué? Porque seguimos siendo el lastre de Europa en cuanto a inversiones en educación e I+D. Y nuestro sistema sanitario necesita profesionales como los niños del tercer mundo agua y comida. Quizá sea para impulsar aún más la "solución de soluciones" del aparato socialista: el Plan E. Este es un país de obreros sin estudios, una generación entera consumida por la vorágine constructora y el dinero fácil que da la obra. Y a Zapatero lo único que se le ocurre es solucionar el problema de base de esta sociedad ¡con más obra!

Podría seguir y seguir pero, en resumidas cuentas, así está la situación del país. Y con todo este negocio montado a espaldas del ciudadano, ya puede llover mierda sobre el despacho del Presidente del Gobierno que aquí no dimite ni el tato.

Entonces ¿la solución es UPyD? ¡ja! Ya os contaré...